Aprendí a escribir a escondidas en un kinder público de Iztapalapa, gracias a la maestra Carmelita. Desde entonces no he parado.
Soy autora de El sueño de toda célula y once libros más. Mi trabajo ha llegado a la Universidad de Iowa, a Brown, a la Poetry Foundation de Chicago, a la House für Poesie de Berlín.
Pertenezco al Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 2018.
Escribo porque la literatura es el territorio donde todo es posible: la libertad, la creación y el combate. Y acompaño proyectos porque creo que ese territorio le pertenece a quien tenga algo que decir.