EscritoraPoeta

Maricela Guerrero
Sobre mí

Ciudad de México, 1977.

Soy escritora, tallerista y acompañante de procesos creativos.

Creo en el poder de la palabra para abrir preguntas, sanar vínculos y sembrar futuros más conscientes y amorosos.  Escribo desde la poesía y la reflexión como una forma de atención al mundo: a los cuerpos, a los afectos, a los territorios visibles e invisibles que habitamos.

Estuve un par de años en la Facultad de Arquitectura para estudiar Paisajismo y después de una crisis vocacional estudié Letras Hispánicas en la UNAM. A lo largo de los años, mi trabajo ha circulado en libros, revistas y espacios donde la escritura se entiende como experiencia compartida y conversación viva.

He participado en festivales, lecturas y residencias en México y otros países. Algunos reconocimientos —como el Certamen Clemencia Isaura de Poesía y mi ingreso al Sistema Nacional de Creadores de Arte— me han permitido seguir escribiendo y, sobre todo, acompañando a otras personas en sus propios procesos creativos.

London

Creo en el poder de la palabra para abrir preguntas, sanar vínculos y sembrar futuros más conscientes y amorosos.  Escribo desde la poesía y la reflexión como una forma de atención al mundo: a los cuerpos, a los afectos, a los territorios visibles e invisibles que habitamos.

Estuve un par de años en la Facultad de Arquitectura para estudiar Paisajismo y después de una crisis vocacional estudié Letras Hispánicas en la UNAM. A lo largo de los años, mi trabajo ha circulado en libros, revistas y espacios donde la escritura se entiende como experiencia compartida y conversación viva.

He participado en festivales, lecturas y residencias en México y otros países. Algunos reconocimientos —como el Certamen Clemencia Isaura de Poesía y mi ingreso al Sistema Nacional de Creadores de Arte— me han permitido seguir escribiendo y, sobre todo, acompañando a otras personas en sus propios procesos creativos.

Mi primera novela, Bronce dorado, acaba de publicarse y actualmente escribo mi primer largometraje. Mientras tanto, limpio mi casa, lavo mi ropa y mis trastes, acompaño a dos adolescentes hermosos y convivo con la gata Mermelada. Todos los días intento construir esperanza y sentido, porque creo —como tantas— que el mundo se merece mejor suerte que la que ha tenido hasta ahora.

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London

El sueño de toda célula nació del deseo de volver a jugar y conversar con los árboles de mi infancia, en una azotea de la Ciudad de México. Ese gesto íntimo abrió un viaje más amplio: un diálogo con otras personas, otras naturalezas y otras formas de comunidad. Desde entonces, confío en que es posible recuperar territorios —empezando por nuestras propias células— cuando escribimos, leemos y creamos en compañía.